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LA IMPORTANCIA DE LA PREVENCIÓN DE RIESGOS LABORALES EN UNA EMPRESA

En 2020 hubo en España 505.528 accidentes de trabajo que necesitaron baja laboral, de todos estos, 446.195 se produjeron durante la jornada laboral y el resto (59.333), durante el trayecto del domicilio al lugar de trabajo o viceversa. A estos datos también se le deben sumar las bajas por COVID19, que ascienden a 13.454 personas.

Asimismo, durante el año 2019, se registraron 650.602 accidentes de trabajo, de estos, con baja: 562.756 accidentes (86,5%) se produjeron durante la jornada laboral y, el resto, 87.846 accidentes durante el trayecto del domicilio al centro de trabajo o viceversa.

 

¿QUÉ ES LA PREVENCIÓN DE RIESGOS LABORALES (PRL)?

Antes de aterrizar en la definición de prevención de riesgos laborales, es importante tener claros tres conceptos, explicados en el artículo 4 de la Ley 31/1995:

  • Prevención: “conjunto de actividades o medidas adoptadas o previstas en todas las fases de actividad de la empresa con el fin de evitar o disminuir los riesgos derivados del trabajo”.
  • Riesgos laborales: “la posibilidad de que un trabajador sufra un determinado daño derivado del trabajo. Para calificar un riesgo desde el punto de vista de su gravedad, se valorarán conjuntamente la probabilidad de que se produzca el daño y la severidad del mismo”.
  • Daños derivados del trabajo: “enfermedades, patologías o lesiones sufridas con motivo u ocasión del trabajo”.

De esta manera podemos definir la prevención de riesgos laborales como la acción de establecer y determinar un conjunto de actividades o medidas con el objetivo de evitar riesgos, enfermedades, patologías, lesiones o daños derivados de la actividad laboral.

Todos los trabajadores y trabajadoras, en mayor o menor medida, están expuestos a ciertos riesgos en el trabajo, por lo que, la cultura de la prevención debe ser la base de la empresa, transmitiéndola con claridad a la plantilla y dándole la importancia que merece.

Entre los múltiples riesgos laborales a los que se puede exponer una persona en una empresa, estos son los principales y más comunes:

Riesgos físicos

Elementos del entorno como el ruido, la vibración, la radiación, la temperatura y la humedad, que pueden producir disminución de la capacidad de concentración, somnolencia, sordera, taquicardia, aumento de la tensión arterial, trastornos del sueño, lumbalgias, lesiones de muñeca, codo, calambres, quemaduras en piel y ojos, cataratas, etc.

Riesgos químicos

Agentes químicos que pueden producir corrosión en la piel, ojos o en el sistema digestivo, irritación, reacciones alérgicas (picores, rinitis, dermatitis de contacto, etc.), alteraciones crónicas pulmonares por la inhalación prolongada de partículas, asfixia, etc.

Riesgos mecánicos

Uso de máquinas, útiles o herramientas que pueden producir cortes, quemaduras, golpes, etc.

Riesgo de altura

En personas trabajan en zonas altas, galerías o pozos profundos provocando caídas, vértigo, propensión al desmayo, problemas de tensión arterial, etc.

Riesgos por gas

Por el manipulado de gases o cerca de fuentes de gas, propiciando la aparición de dolores de cabeza, cansancio al realizar esfuerzos físicos, mareos, náuseas, pérdida de conciencia, quemaduras, riesgo de inflamación o explosión, etc.

Riesgo de origen eléctrico

Por máquinas o aparatos eléctricos que pueden producir electrocución, quemaduras, caídas o golpes, incendios o explosiones, fibrilación ventricular, etc.

Riesgo de incendio

En ambientes con materiales y elementos inflamables generando irritación en los ojos y goteo nasal, enfermedades cardíacas y pulmonares crónicas, asma, etc.

Riesgos de elevación

Trabajar con equipos de elevación o transporte producir caídas graves, accidentes de tráfico, traumatismos, choques o atrapamientos, etc.

Riesgos de carácter psicológico

Se producen por exceso de trabajo, un clima social negativo, etc., pudiendo provocar una depresión, fatiga profesional, estrés, ansiedad, etc.

Riesgos biológicos

Contacto directo con el agua, el aire, el suelo, los animales, las materias primas utilizadas en el proceso de producción, fluidos corporales contaminados, etc. puede producir una transmisión de virus biológicos de manera más rápida.

Una vez detectados los riesgos, la empresa debe crear un plan de prevención, acorde a sus características.

 

LA IMPORTANCIA DE LA PREVENCIÓN DE RIESGOS LABORALES Y ALGUNOS DATOS DE LOS ACCIDENTES LABORALES DE TRÁFICO

Dentro de los accidentes laborales de tráfico debemos tener en cuenta que existen tres tipos diferentes:

In intinere

Son aquellos que se producen en los trayectos del domicilio al trabajo y viceversa.

En jornada laboral

Estos se producen durante el periodo laboral y por motivos de trabajo, dividiéndose en dos tipos:

  • Accidentes de conductores y conductoras profesionales. Aquellos que se dan, o no, por un trabajador o trabajadora cuyo trabajo se desarrolla en la carretera.
  • En misión. Son trabajadores y trabajadoras que no utilizan la conducción de manera continuada, si no que solo se desplazan de manera puntual fuera de las instalaciones para cumplir con una tarea.

Los denominados accidentes laborales de tráfico (ATL) ocupan un lugar muy significativo en las estadísticas globales. En 2020 representaron un 12,2% del total de los accidentes laborales, en 2019 un 11,9% y en 2018 un 11,6% del total.

 

CONSEJOS PARA PREVENIR LOS RIESGOS LABORALES EN LA CARRETERA

Reducir la siniestralidad laboral vial es tarea de todos: de la empresa, de los trabajadores y trabajadoras, de las instituciones y de la sociedad en general. Por ello, hay que incidir en la importancia de la formación en la prevención de riesgos laborales desde todos los niveles.

Estos son algunos consejos para prevenir los riesgos laborales en la carretera y fortalecer la seguridad en la misma:

  1. Realizar descansos adecuados y dormir al menos 8 horas, evitando de esta manera la fatiga.
  2. Conocer y utilizar diferentes trayectos para mantener la atención. Cuando se realizan los mismos trayectos de manera repetitiva tendemos a poner ‘el piloto automático’.
  3. Evitar horarios y zonas de atascos que compliquen la conducción, programando los viajes y periodos entre los mismos con tiempo.
  4. Eliminar cualquier distracción como llamadas, WhatsApp, radio o demás acciones que disminuyan la atención en la carretera.
  5. Gestionar de manera correcta el tiempo para evitar las prisas, el estrés y las velocidades altas.
  6. Cumplir con las normas de tráfico tanto en movimiento como estacionados, respetando la conducción.
  7. Hacer revisiones periódicas de los diferentes vehículos de la empresa.
  8. Formar y reciclar los conocimientos de manera periódica para poder actualizar a la plantilla respecto a las últimas noticias, novedades o normativa de seguridad vial.

 

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