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CÓMO GESTIONAR LA TRANSICIÓN HACIA UNA EMPRESA SOSTENIBLE

En la actualidad, estamos viendo constantes cambios a favor del medioambiente. Ofrecer bolsas de tela, facturas digitales o, incluso, digitalizar operaciones, es parte del proceso de transición hacia la economía sostenible.

En este artículo vamos a explicarte cómo gestionar la transición hacia una empresa sostenible. ¡Sigue leyendo!

 

¿Qué es una empresa sostenible?

Una empresa sostenible es aquella que tiene en cuenta los aspectos medioambientales y sociales, además de los económicos, para crear un valor a corto y largo plazo. De esta manera, contribuyen en la creación del bienestar de generaciones presentes y futuras, sin afectar a su desarrollo.

 

Las empresas han evolucionado a medida que lo ha hecho el mundo, es decir, se han adaptado a las necesidades cambiantes del medioambiente. Las empresas sostenibles combinan sus acciones medioambientales con la estrategia empresarial, convirtiendo esto último en algo que va más allá del cumplimiento de las obligaciones jurídicas, fiscales o laborales.

 

Ya no está aceptado que una entidad solamente busque generar ganancias; cada vez más consumidores y clientes exigen un compromiso con el planeta y una contribución al desarrollo sostenible.

 

El compromiso de las empresas influye en los procesos de toma de decisiones en todos los niveles de la sociedad. Con el tiempo, la gestión ambiental sostenible se ha traducido en un impacto financiero positivo. Podemos verlo en el ejemplo de los supermercados con las bolsas de tela o recibos digitales. Por lo tanto, las empresas han identificado la oportunidad de generar valor y se han implicado más en el proceso, impulsadas por los beneficios de ser una empresa sostenible.

 

Cómo gestionar la transición hacia la empresa sostenible

Educación ambiental

Educar a los trabajadores y trabajadoras, crear conciencia y formarlos para aplicar acciones en favor del medioambiente.

 

Consumo energético responsable

Promover hábitos que reduzcan el consumo energético en el trabajo. Por ejemplo, apagar equipos que no se utilicen, fijar la temperatura de la climatización en el nivel adecuado, apagar las luces cuando no se usen, aprovechar la luz solar, etc.

 

Reciclar

En las empresas se genera gran cantidad de residuos, por lo que gestionarlos correctamente es un buen paso hacia la sostenibilidad. Reciclar papel, promover la digitalización de procesos, etc.

 

Medios de transporte sostenibles

Fomentar el uso de transporte público, el transporte colectivo de trabajadores y trabajadoras o el trabajo en remoto para reducir el impacto ambiental del transporte.

 

Proveedores y clientes más sostenibles

Realizar campañas que premien los actos sostenibles de los clientes es una buena manera de fomentar la responsabilidad ambiental. Elegir proveedores con compromiso ambiental y, preferiblemente, locales de proximidad, es un pequeño gesto con gran repercusión.

 

Colaborar con acciones sociales

Además de todo lo que se puede hacer dentro de la empresa, también se puede ir más allá y colaborar con entidades que se preocupen por el medioambiente.