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EL BURNOUT PASIVO, LA MAYOR AMENAZA PARA TU EQUIPO

La COVID-19 ha dejado como una consecuencia más en las empresas la debilitación de la salud mental de sus plantillas. El burnout pasivo es una de estas secuelas psicológicas fruto de la pandemia.

 

¿CÓMO SURGE EL BURNOUT PASIVO?

El burnout pasivo es un tipo de estrés laboral crónico. Se da en aquellas personas que, tras un gran periodo de tiempo, se encuentran totalmente abandonadas, han tirado la toalla, tienen una actitud pesimista y no hacen ningún esfuerzo para cambiar esta situación. Estos son algunos de los desencadenantes del burnout pasivo:

CLIMA LABORAL NEGATIVO

Las culturas organizativas tóxicas son muchas veces el motivo de la aparición del burnout pasivo, ya que no brindan el suficiente apoyo a sus profesionales y no son capaces de detectar la carga laboral, picos de estrés o discriminación.

RASGOS DE PERSONALIDAD

Personas con baja autoestima, que no son reconocidas a nivel laboral, carentes de confianza en sí misas o que padecen ansiedad o cuadros de depresión son más propensas a padecer el síndrome del burnout pasivo.

HORARIOS Y EXIGENCIA LABORAL

Trabajar más horas o de forma más estricta no implica trabajar mejor. Es importante priorizar la eficiencia dentro de las empresas, garantizando, entre otros, el derecho a la desconexión o a la conciliación familiar.

SOBRECARGA EMOCIONAL

Es importante contar con herramientas de gestión emocional para la organización del trabajo y de los equipos, puesto que cada persona afronta los retos y formas de trabajo de manera diferente.

 

CONSECUENCIAS DEL BURNOUT PASIVO EN LOS EQUIPOS

La cronificación de la sintomatología producida por situaciones de estrés continuadas tiene consecuencias graves no solo en aquellas personas que lo sufren de forma individual, sino también para quienes trabajan con ellas y para la empresa:

POCA ENERGÍA Y BAJOS NIVELES DE CONCENTRACIÓN

El burnout pasivo produce un cansancio y somnolencia mayor a causa del desgaste emocional que implica tener, de forma constante, pensamientos intrusivos y malestar emocional y físico. Esta falta de energía conllevará una mayor dificultad a la hora de concentrarse en la realización de una tarea, pudiendo dejarla inacabada o eternizarla en el tiempo.

EMPEORAMIENTO DEL CLIMA LABORAL

Una persona que padece burnout pasivo tiene un mayor nivel de ira, mal humor e irritabilidad. Esto, con el paso del tiempo puede desencadenar una situación inasumible por parte de la empresa al contar con un desgaste emocional en todas las personas del equipo. Esto empeorará el clima laboral y la imagen de la empresa, ya que puede incluso llegar a afectar al trato que se le da a las y los clientes de la organización.

DISMINUCIÓN DE LA PRODUCTIVIDAD

La sintomatología de una persona con burnout pasivo o estrés crónico desencadena un rendimiento menor. Esto se debe a un aumento de los errores o despistes y a las posibles dolencias físicas que suelen aparecer ante picos de estrés.

 

CÓMO TRATAR EL BURNOUT PASIVO EN LA ORGANIZACIÓN

El burnout pasivo puede ser trabajado, con la intención de eliminarlo en la empresa, a partir del uso de la inteligencia emocional, la mejora del clima laboral y de la felicidad de las personas de la empresa. Estas son algunas de las técnicas para paliar los efectos del burnout pasivo en las y los profesionales:

LOCALIZAR LAS FUENTES DE ESTRÉS

Es necesario encontrar aquello que afecta de manera negativa a las y los profesionales de forma interna o externa, aunque se deberá hacer hincapié en aquellas que puedan ser generadas por la propia empresa: un clima laboral débil, horarios laborales estrictos, poca capacidad de conciliación familiar, imposibilitar la desconexión laboral de forma continuada, etc.

Para ello, se deberá realizar un ejercicio de introspección y fomentar que aquellas personas que sufren burnout pasivo lo hagan para ser capaces de identificarlas por ellas mismas. De no ser capaces de hacerlo, se deberá de contar con la ayuda de un profesional.

DETECTAR LOS ACTUALES O POTENCIALES PROBLEMAS EMOCIONALES

Aprender a detectar las señales físicas y emocionales de las y los profesionales del equipo es fundamental. Dolores de cabeza, taquicardias leves, náuseas, irritabilidad, falta de concentración, disminución de los resultados, dolores de espalda, preocuparse por cosas insignificantes o dudar de su propia capacidad son algunas de las conductas a las que debemos prestar especial atención. Detectarlas fomentará el trabajo sobre el burnout pasivo y ayudará a paliar sus efectos y a frenar las consecuencias a largo plazo.

ESTABLECER LÍMITES DENTRO Y FUERA DEL HORARIO LABORAL

Uno de los grandes errores que se comete a la hora de gestionar el estrés en el trabajo y que fomenta la aparición del burnout pasivo es no respetar los descansos dentro y fuera de la jornada laboral. Por un día no pasa nada, pero esto se convierte en algo perjudicial si se realiza de forma constante.

Diseñar una guía de buenas prácticas laborales, hacer campañas de sensibilización, fomentar la correcta planificación del trabajo, establecer políticas de desconexión digital o garantizar el descanso entre las jornadas laborales de las y los profesionales, son algunas de las medidas que se pueden tomar en este sentido.

FOMENTAR ACTIVIDADES GRUPALES

Separar lo laboral de lo personal es fundamental, para ello se puede fomentar la realización de actividades después de la oficina, ya sea con o sin el resto del equipo. Practicar deporte, meditar, pasear, pasar tiempo con la familia o amigos, leer o dedicar tiempo a formarse son algunas de las actividades recomendadas.

 

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